Vuelvo a recordar aquel día en que renuncié a todo lo que me había formado. Recordé esa tormenta de emociones, víctimas y héroes de la nostalgia y la madures. La vida tiene sus pequeños momentos de gloria en la que hombres unidos por el mismo objetivo logran alzar sus manos victoriosamente y derramar lágrimas, porque tras el honor hay sacrificio y el mio fue dejar de verte. La gente se desenvolvía y se mezclaba, yo los miraba y naufragaba a través de ellos como una botella en el mar que lleva un mensajes hasta que chocamos. Me abrazaste, no pronunciaste nada ni yo, te disolviste y volviste a desaparecer entre la multitud. Yo me tricé, observando, esperando, sacrificando todo por nada porque no hubo abrazo tuyo que no me vaciara y que posteriormente no me escupieras encima, ya que mi amor no es algo que puedas digerir. Supe aquel entonces que no estuve contigo en mucho tiempo y que posiblemente no lo esté más. Tu nunca te esfuerzas en conservar las cosas, te gustan la flores marchitándose. Te gusta el caer de las hojas y eso lo aprendiste de mi.
A mi me gusta los arboles sin hojas... ¿Será por que no hay hojas en tu árbol?
-¡No hay hojas en mi árbol!
sábado, 2 de abril de 2016
¡Al Abordaje mis Petirrojos!
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